PROYECTO MADIDI

“VIAJE RIO HONDO”

 

Iniciamos el viaje…

18 de marzo de 2002

Una vez mas aprovechando las aguas altas de los ríos decidimos trabajar en lugares que son poco accesibles durante el resto del año. Nuestro segundo viaje nos llevo a visitar el río Hondo afluyente del río Tuichi en la región central del PN-ANMI Madidi.

 

Las aguas altas de los ríos durante la temporada lluviosa permite navegarlos, y decidimos trabajar en lugares que son poco accesibles durante el resto del año. Nuestro segundo viaje nos llevo a una zona cercana a la primera expedición (Río Quendeque), esta vez visitamos el río Hondo afluyente del río Tuichi en la región central del PN-ANMI Madidi.

 

 

Nuestro vuelo partió retrasado, con un grupo de 9 personas, entre botánicos (Narel Paniagua, Alfredo Fuentes, Renate Seidel, Carla Maldonado), forestales (Alejandro Araujo, Víctor Cardona), y estudiantes (Diego De la Quintana, Francisco Bascopé, Tatiana Miranda), un numeroso, voluminoso y muy pesado equipaje llegamos pasado el medio día al aeropuerto de Rurrenabaque.

 

Esa misma tarde visitamos las oficinas del PN-ANMI Madidi con sede en San Buena Ventura, y conocimos al guardaparque Benigno Guili (“Benito”), quien nos iba a acompañar durante el viaje como representante oficial del Parque. También nos entrevistamos con los que serían nuestros guías: Honorio Pariamo y Marcelino Villanueva (“Chino”) este ultimo sería el motorista y responsable del bote. Por la noche conocimos al resto de la gente que viajaría con nosotros: Nieves Lucia, la cocinera, Edwin Lucia y Daniel Pacamia, los otros dos guías. Hablamos en detalle sobre el trabajo que íbamos a realizar, y los preparativos para salir dentro de dos días rumbo al Hondo.

 

De compras por Rurrenabaque...

19 de marzo de 2002

 

Habían aun cosas que faltaban comprar, y detalles que arreglar con el Parque entre todos pudimos hacerla rápido y nos dio tiempo de disfrutar de algunos placeres antes de dejar la civilización.

 

Este día estaba destinado a hacer las compras y preparar los materiales y equipo de trabajo. Bajo la supervisión de la Sra. Nieves compramos los alimentos (arroz, fideos, enlatados, leche, azucar, harina y algunas otras cosas mas). Logramos comprar también kerosén y alcohol en cantidad, el kerosén para las estufas de la secadora de campo y el alcohol para la conservación de muestras que no secan rápido.

 

Cerca al mediodía recogimos el material que habíamos dejado en la anterior campaña en el depósito de las oficinas del albergue Chalalán, y por la tarde nos dedicamos a ordenar y empaquetarlo todo. Hicimos todo con cierta celeridad, pero sin perder el orden, para disponer de la tarde y disfrutar de nuestras últimas horas de comodidad urbana, unos en la piscina, otros recorriendo el pueblo, y los menos simplemente yaciendo en las cómodas hamacas del alojamiento.

 

Hacia el Hondo, con escala en Andino...

20 de marzo de 2002

 

Hoy salimos de Rurrenabaque hacia el río Hondo, pero por problemas con el motor solo llegamos a Andino...

 

 

 

Temprano en la mañana después de un rico desayuno nos fuimos al puerto donde encontramos a Marcelino con la embarcación (llamada “Pato Negro”) que nos llevaría al Hondo. La embarcación resultó muy pequeña para toda la gente (15 personas) y el equipo que teníamos para llevar, inmediatamente se hicieron las gestiones para conseguir otro bote, que ayudaría a transportar el equipaje. Finalmente cerca a las 11 de la mañana después de habernos registrado en la oficinas del Parque partimos arribando el río Beni hacia el Tuichi.

 

 

 

El trayecto al salir de Rurrenabaque fue bastante ameno por las impresionantes vistas de la serranía . Después de navegar una hora y media río arriba sobre el Beni y pasando el estrecho del Bala llegamos a “Andino” el principal puesto de Guardaparques y control de ingreso al Parque, aquí nos registramos nuevamente. En este puerto sucedió un inconveniente con el motor de uno de nuestros botes ya no quiso arrancar. Después de una hora de intentos, el motorista se rindió y con la ayuda de un deslizador del Parque regresó a Rurrenabaque para cambiarlo.

 

 

 

Los que quedamos esperando en el puesto de Guardaparques, aprovechamos el tiempo para realizar una práctica de dendrología (características de las familias de árboles más frecuentes en la zona), durante ésta empezó primero una llovizna y luego cayo una lluvia bastante fuerte. Cuando regreso del motor casi ya había oscurecido y aceptamos agradecidos la invitación de un vecino para pasar la noche bajo el techo de su galpón (casa de material rustico sin paredes), donde descansamos hasta el día siguiente.

 

Al fin hacia el Hondo...

21 de marzo de 2002

 

Después de un primer viaje frustrado hoy al fin pudimos llegar a nuestro destino, luego varias paradas para comprar “mas comida” al caer la tarde llegamos a Arroyo Negro donde establecimos nuestro primer campamento.

 

 

 

Muy temprano (7:30 am) partimos del campamento Andino rumbo al encuentro con el Hondo. Después de media hora hicimos una pequeña parada en un “chaco” (terreno de cultivo), para comprar algunas verduras y frutas. Cerca a las 9:45 llegamos a la embocadura del río Hondo de aguas pardo rojizas, contrastando con el pardo grisáceo de las aguas del río Beni. A las 13:00 pasamos por la embocadura del Arroyo Esmeralda subiendo el Hondo y cerca a las 15:15 pm llegamos a la confluencia de éste río con el Arroyo Negro, el que decidimos arribar ya que pasando la boca del Arroyo Negro existe una pequeña cachuela que no permite navegar río arriba sobre el Hondo.

 

Buscamos un lugar apropiado para instalar el campamento en el bosque ribereño sobre la orilla del arroyo a unos 100 m de la confluencia. Descargamos rápido toda la carga del segundo bote, pues tenía que volver a Rurrenabaque el mismo día. Armamos las tiendas de campaña, la cocina y un mosquitero grande como lugar de trabajo.

 

 

 

Al adentrarnos en el arroyo Negro vimos claramente muchos peces de gran tamaño, entre ellos las temidas pastinacas o rayas (Potamotrigon sp.), por lo que tendríamos que andar con cuidado para evitar accidentes.

 

Un día de lluvia, barro y trepadores mojados

22 de marzo de 2002

 

El clima no nos favorece, amanece con lluvia por suerte esta no dura y podemos trabajar, decidimos realizar una salida de reconocimiento y práctica para el uso del equipo.

 

 

 

Amaneció lloviendo y aprovechamos parte de la mañana para terminar de instalar el campamento y después continuamos con la práctica de dendrología que habiamos inciado en Andino. Cerca a las 10:00 dejó de llover y salimos del campamento hacia una terraza, unos 10 m sobre el nivel del río, donde se desarrollaba un bosque con muchas palmeras, y sectores anegados con presencia de la palma real (Mauritia flexuosa). Lo que resto de la mañana probamos el equipo de media lunas utilizado para trepar árboles, y los picos de loro (tijeras telescópicas) para realizar colecciones de árboles y lianas altas. Las medias lunas son unos fieros curvos a manera de hoz que van firmemente sujetos a los pies, con dientes afilados hacia el interior que sirven para sujetarse a los árboles, la persona que trepa usa además un cinturón de seguridad con una correa que envuelve al árbol. Este método daña bastante al tronco, por lo que en lo posible habrá que tratar de acceder a las ramas altas solo con las tijeras telescópicas.

 

 

 

Esta práctica sirvió por una parte para familiarizarse con los equipos, y por otra para ir seleccionando a los futuros “trepadores”, ya que esta actividad requiere de mucha confianza y cierta destreza para manejar los tubos de las tijeras telescópicas, muchas veces a 20 metros del suelo.

 

 

 

Honorio y Marcelino se quedaron en el campamento para terminar algunos detalles, como: una mesa multiuso de charo (Gynerium sagittatum, una especie de caña dura empleada en las construcciones rústicas locales) que utilizamos para almorzar y trabajar; el baño; un techo para la secadora, y una pequeña plataforma o “chapapa” en la orilla del arroyo, para poder bañarnos sin el peligro de ser picados por las rayas.

 

Por la tarde retornamos al campamento, prensamos las muestras coleccionadas y probamos la estufa a kerosén para secar las plantas directamente en el campo, lo que nos dara tiempo para realizar otras actividades en el Herbario en La Paz.

 

Trabajando en el “ Sartenejal”...

23 de marzo de 2002

 

Nuestro primer día de trabajo “en serio” realizamos el primer transecto y numerosas colectas de muestras fértiles. La estufa esta funcionando perfectamente y ya empaquetamos nuestras primeras plantas secas.

 

 

Otro día de mal tiempo, amaneció oscuro y con lluvia. Cerca a media mañana ceso la lluvia y pudimos salir a trabajar; nos dividimos en tres grupos, dos grupos realizaron el primer transecto al que denominamos “Sartenejal”, nombre local que designa a sitios encharcados con microtopografía ondulada como en el que nos encontrábamos, y el tercer grupo realizó colecciones generales de material fértil en las cercanías.

 

El trabajo con los transectos consistía en marcar una franja de 100 m. de largo por 10 m. de ancho (5 por lado), que subdividimos en subunidades de 10 x 10 m., en las cuales resgistrabamos todas aquellas plantas con un DAP (Diámetro del tallo a la Altura del Pecho, definida a 1,3 m) igual o mayor a los 2.5 cm. Se registró también la altura total de todos los individuos, la altura del fuste (en el caso de los árboles con DAP igual o mayor a 10 cm.), se tomo nota del nombre científico y la familia botánica cuando eran conocidos, y finalmente el nombre común proporcionado por los guías. Se coleccionaron muestras testigo, en principio de la mayor parte de las especies, y de todos aquellos individuos que no se pudieron reconocer en el campo. Adicionalmente tomamos una muestra de suelo para su posterior análisis físico-químico, cuyos resultados servirán para respaldar posibles correlaciones de parámetros del suelo con la variación en la composición florística y estructural del bosque.

 

Al mediodía nos reunimos para comer el “tapeque” (merienda) que nos había preparado la Sra. Nieves, compuesto por arroz, plátano frito y pescado enlatado, y continuamos con nuestro trabajo. Al final de la tarde retornamos al campamento para prensar y secar los ejemplares coleccionados. Sacamos las plantas que habíamos puesto a secar por la mañana, empaquetamos el material seco, cenamos, nos bañamos y a dormir.

 

Un Domingo de Ramos en los Curichis...

24 de marzo de 2002

 

Decidimos trabajar en un área próxima al del día anterior, ya sin lluvia el trabajo era más fácil, un día más de transectos, plantas, prensas, correas y rica comida.

 

 

Nos levantamos temprano y sacamos las plantas de la secadora, empaquetamos las muestras secas, colocamos las frescas que no entraron y desayunamos, esta rutina la repetiríamos durante toda nuestra estadía en campo. Armamos nuevamente la secadora con las plantas que no habían entrado en la noche. Antes de las 7:30 con el equipo y el “tapeque en las mochilas” ya estábamos camino al “monte”.

 

Este día caminamos por la senda iniciada el día anterior, avanzamos unos metros más al sur del primer transecto, pasando por el pantano o “curichi” con palma real, para realizar el segundo transecto denominado “Pasando Curichi”.

 

Trabajamos parte alli parte de la mañana y después del almuerzo continuamos con el trabajo, dois grupos realizando el transecto y el tercero realizando las colectas generales. Y al volver la rutina de las tardes: prensar las plantas coleccionadas durante el día, empaquetar las plantas secas de la mañana, tomar la deliciosa cena preparada por la Doña Nieves, un café y nuevamente a prensar y secar plantas. Terminamos la jornada con un baño delicioso en el Arroyo Negro.

 

Abriendo la senda hacia Toregua....

25 de marzo del 2002

 

Hoy un grupo comenzó a trabajar con la senda que nos llevaría hacia el Toregua, el resto del grupo trabajo en una “Lomita”.

 

Hoy decidimos trabajar pasando el arroyo que cortaba la terraza donde realizamos nuestro último transecto. Allí realizamos nuestro tercer transecto al que llamamos “La Lomita”. En el camino observamos huellas de una numerosa tropa de chanchos de monte.

 

Alfredo, Benito y Marcelino comenzaron a abrir la senda con dirección a la Serranía Toregua y realizaron colectas generales a la vez. Avanzaron abriéndose paso con los machetes, con dificultad por la presencia de marañas de bejucos, el terreno era ondulado y por trechos había que subir cuestas que dificultaban la marcha. Sin embargo la fatiga se compensaba por la belleza y exuberancia de la vegetación.

 

Por la noche todos nuevamente nos reunimos en el campamento a prensar, secar y empaquetar plantas.

 

Un GPS no sirve si no lo sabes manejar...

26 de marzo del 2002

 

Un día mas de trabajo y un transecto mas añadido a nuestra lista. Pero no un día mas para el grupo que trabaja en la senda hacia Toregua, hoy aprendieron que un GPS no sirve si no lo sabes manejar....

 

Trabajamos siguiendo la misma senda del día anterior y realizamos otro transecto, al que denominamos “Arroyo Pequeño”, dos grupos realizamos el transecto y un tercero se fue hacia Toregua.

 

El grupo de Alfredo, Benito y Marcelino continuaron con la senda hacia Toregua, y aunque ayudados por un GPS, una brújula y un mapa topográfico siguieron buen trecho sin darse cuenta que estaban volviendo al campamento. Claramente disgustados Marcelino y Benito decidieron dejar de lado la brújula y el GPS, para orientarse como ellos saben, con el sol. Resultó mejor, pues ahora se avanzaba efectivamente hacia la serranía, gajes del oficio.

 

Siguieron la marcha, el terreno se hacía cada vez mas accidentado, indicio de que se iban acercando a la serranía, luego de pasar varios arroyos, bajar y subir cuestas, llegaron finalmente hasta un arroyo grande que debía ser el Negro, avanzaron un poco mas y decidieron retornar, habían abierto como tres kilómetros de pica desde el campamento.

 

Quinto día de trabajo...

27 de marzo del 2002

 

Una semana fuera de casa, hoy fue nuestro quinto día en el campo.

 

Tomamos la senda abierta por Alfredo, Marcelino y Benito, aproximadamente a media hora del campamento decidimos parar y realizar los transectos que denominamos “Altura”.

 

Comenzamos a tener algunos problemas con los nombres comunes asignados a las plantas, muchos de ellos nombran a especies diferentes, debemos tener mas cuidado y verificar la planta siempre. Hoy Alfredo, Benito y Marcelino decidieron descansar, trabajaron junto a los dos grupos realizando los transectos y colectas generales en las proximidades.

 

Por la noche se decidió que Alfredo, Alejandro, Benito, Víctor y Daniel serian los que instalarían y trabajarían en el campamento de Toregua, asi que por la noche se dedicaron a preparar los materiales y alimentos que llevarían. El resto del grupo prensaba y secaba plantas como todos los días.

 

Nuestro peregrinaje hacia la Cima Colomero

28 de marzo de 2002

 

Hoy estrenamos la senda hacia Toregua, todo el grupo se traslado hasta la cima mas ata próxima al campamento que establecería un grupo en el Toregua, trabajamos en una cima donde crecía un solitario Colomero. Nuevamente la lluvia se hizo presente y dificulto el regreso al campamento.

 

Tratando de aprovechar la senda abierta hacia Toregua y a modo de ayudar con el material al grupo que se iba a quedar a acampar alli, decidimos que todo el grupo saldría junto y trabajaría alli.

 

La caminata duro cerca de 4 horas, por un terreno de fuerte pendiente y enmarañada vegetación. Cerca al medio día llegamos a la cima de una cuesta donde el grupo se dividió, unos continuaron caminando hacia Toregua y otros se quedaron alli para realizar un transecto, al cual denominaron “Colomero” por la presencia de un árbol que tiene ese nombre común (Cariniana estrellensis) que era algo raro en el sector. Solo terminamos la mitad del transecto, gracias a un repentino y prolongado chubasco que cayó poco después del mediodía. En plena lluvia volvimos para llegar antes del anochecer al campamento, tardamos tres horas en regresar entre subidas y bajadas, cruzando arroyos, algunos “deslizándose” cuesta abajo en el barro para recortar tiempo y distancias. Al final todos terminamos completamente empapados y agotados.

 

Después de andar media hora, el grupo de Alfredo, Benito, Alejandro, Victor, Daniel, Marcelino y Edwin encuentran un lugar idóneo para acampar, a orillas del arroyo Negro, en un codo donde se formaba una especie de laguna de aguas claras sobre un lecho rocoso, rodeado de bosques. Una vez instalado el campamento decidieron aprovechar el resto del día para seguir abriendo la senda.

 

Arriba y abajo: trabajando a orillas del arroyo y en la serranía

29 de marzo del 2002

 

 

 

Cada grupo en su campamento continuó su trabajo, unos realizando transectos en una terraza baja a orillas del arroyo Negro y otros colectando en la serranía.

 

 

El grupo que se quedó en el campamento Arroyo Negro siguió con la realización de transectos en los alrededores del campamento, este ida decidieron trabajar en la terraza baja ubicada la frente del campamento, en un transecto que denominaron “Al Frente – Orilla”.

 

El grupo que se encontraba en la serranía habia pasado su primera noche alli, por la mañana Benito advirtió a todos sobre la presencia de un gran caimán que retozaba en la orilla del arroyo, por esta razón decidieron llamar al campamento “Cachuela Caimán”. Este grupo se subdividió a su vez en dos grupos de trabajo, uno constituido por Alejandro, Benito y Daniel que continuaron con la pica; y el otro formado por Alfredo y Víctor, que efectuaron colecciones generales en los alrededores del campamento. Coleccionaron bastante material fértil, entre ellos interesantes y preciosas orquídeas en flor.

 

Ambos grupos de trabajo, uno en la serranía y otro a orillas del Arroyo Negro, trabajaron durante la noche en un trabajo común y cotidiano, el secando y prensando plantas.

 

Pasando el tacuaral…encontramos una cascada?

30 de marzo del 2002

 

Hoy el grupo de Arroyo Negro trabajo en un transecto pasando el Tacuaral que se desarrollaba en la terraza frente al campamento. El grupo de la Serranía llego a la cima cerca de los 1000 m de altitud.

 

 

Nuevamente el grupo del campamento Arroyo Negro trabajo en la terraza, en un transecto que denominaron “ Pasando el Tacuaral”, debido a un largo y espinoso paso por un tacuaral antes de llegar al lugar donde realizarían el transecto . La tacuara es un bambú espinoso (Guadua sp.), que forma manchas de vegetación densa, por donde se pasa solamente abriendo camino con machete, y si no se camina con el debido cuidado uno puede terminar espinado.

 

Entre tanto, el grupo de la Serranía siguió con la pica hacia Toregua, el día anterior habían llegado ya cerca de la cima. Por la mañana Daniel retornó al campamento Arroyo Negro, pues ya había cumplido con su parte de ayudar en la realización de la senda. El resto del grupo continuó avanzando, por cuestas cada vez mas empinadas. Poco a poco el bosque empezaba a cambiar, a hacerse cada vez mas bajo y ralo, apareciendo plantas que no habían antes y aumentando la cantidad de epífitas y musgos.

 

En el trayecto se encontraron con una hermosa caída de agua, que llamaron “Chorro del Calvario”, por ser hoy viernes santo. Cerca al medio día, llegaron finalmente a lo que debían ser las pampas que se observaban desde lejos, incluso desde un tramo del río Hondo. En la pampa se desarrollaba un matorral de helechos (Sticherus sp.) no mayor a 2 metros de alto y una especie arbórea de Clusia sp, esta formación empezó a aparecer aproximadamente a los 900 m de altitud. Seguimos subiendo hasta cerca a los 1000 m., una vez arriba les sorprendió el hecho de a lo lejos observar una planicie encajada entre serranías, luego cayeron en cuenta de que lo que se observaba al fondo eran las serranías del Bala y Pilón Lajas, brevemente interrumpidas por el estrecho del Bala. Cerca al medio día y después de comer bajo la lluvia decidieron bajar coleccionando plantas, llegaron al campamento pasadas las 6 de la tarde, el arroyo que había aumentado por la lluvia, se bañaron, comieron y prensaron el material coleccionado. Fue una jornada realmente dura.

 

Chocolates y una Symphonia globulifera para celebrar la Pascua

31 de marzo del 2002

 

Después de trabajar algunos transectos próximos al campamento, el grupo de Arroyo Negro pudo disfrutar de la Pascua comiendo algunos chocolates, en cambio el grupo de la Serranía lo hizo disfrutando del placer de encontrar una especie muy interesante.

 

 

Este día en el que el todo el mundo se celebra la Pascua, la gente que se encontraba a orillas del río decidimos trabajar en la terraza encima del río Hondo mas próxima al campamento donde se desarrolla un bosque alto con sotobosque abierto y pocas lianas, allí realizamos el transecto que denominamos “Terraza alta”, como estábamos ceca al campamento nos llevamos con nosotros a la Sra. Nieves, nunca antes había salido del campamento porque no podemos dejarlo solo, hoy estuvo ayudándonos a colectar las muestras y como todos tuvo que batallar con las abejitas insoportables que nunca nos abandonan.

 

Al volver al campamento en la tarde nos encontramos con la sorpresa de que había chocolates de Pascua escondidos en varios rincones. Nos entretuvimos buscándolos. Para la mayoría fue una inusual manera de pasar este día del calendario cristiano.

 

Y en las alturas grupo de la Serranía volvió a subir a la serranía de Toregua para coleccionar en el bosque bajo que había antes de llegar al matorral de la cima. En el camino vieron a un oso hormiguero (Tamandua tetradactyla) trepado en un árbol buscando comida, y que pese a la presencia de los “extraños” siguió con su actividad con toda tranquilidad. Mas adelante observaron un grupo de monos que habían visto los anteriores días, más o menos en el mismo lugar, probablemente se trataba desde un grupo residente. En la búsqueda de plantas con flores y frutos, encontraron en el suelo unas curiosas flores de intenso color rojo, parecidas a extractores de aire industriales, buscando infructuosamente en el dosel del bosque y luego en el bosque bajo de ladera, donde seguían viendo las curiosas flores, al fin pudieron dar con un árbol al alcance de los tubos de la tijera telescópica, bajaron algunas ramas que estaban llenas de flores. Mas tarde nos enteramos todo el grupo que se trataba de Symphonia globulifera, un árbol de la familia Clusiaceae.

 

Todos juntos nuevamente…

1 de abril de 2002

 

Hoy después de tres días el grupo nuevamente esta reunido en el campamento de Arroyo Negro, el trabajo allí esta casi concluido y nos preparamos para salir rumbo al segundo campamento.

 

 

Hoy nuevamente todo el grupo se reuniría, la gente que se encontraba en el campamento Arroyo Negro se dividio en dos grupos, uno (Carla, Narel, Honorio y Edwin) se quedo abajo para terminar el transecto “Altura 2” iniciado el 27 de marzo, el segundo grupo (Renate, Diego, Tatiana, Francisco, Marcelino y Daniel) siguió hacia la Serranía para concluir el transecto “Colomero” pendiente del 28 de marzo a causa de la lluvia. Marcelino y Daniel continuaron por la senda para ayudar al grupo de la Serranía a levantar el campamento y traer de regreso todo el equipo.

 

Al finalizar la tarde todo el grupo ya había llegado al campamento. En la tarde-noche nos reunimos para planificar el traslado del campamento a un nuevo lugar aguas abajo donde instalaríamos la primera Parcela Permanente (PPM). Ya habíamos decidido que este sitio tenía que estar próximo a la senda turística que conecta el río Hondo con el Tuichi, esto facilitaría la logística para la instalación y futura remedición de la PPM.

 

Como contábamos solamente con un bote, decidimos que un grupo (Alenadro, Victor y Honorio) se adelantarían para empezar a armar el nuevo campamento a orillas del río Hondo. Otro grupo de cuatro personas (Carla, Benito, Marcelino y Edwin) continuaría hasta Rurrenabaque a dejar parte del material coleccionado ya empaquetado, comprar más gasolina y algunos alimentos que ya se terminaban. El tercer grupo (Renate, Alfredo, Narel, Tatiana, Diego, Daniel y Dña. Nieves) se quedaría todavía un par de días más en Arroyo Negro, para seguir trabajando en el sector. Preparamos todos los materiales que se iban a llevar a Rurrenabaque, y parte de las cosas del para llevarlas al siguiente y no tener el segundo viaje hacia el nuevo campamento recargado de peso.

 

La noche trajo lluvia en la serranía y las aguas del arroyo subieron increíblemente, esto pese a la perdida de algunas cosas que dejamos en e l puerto era bueno para nosotros, asi el grupo de iba rió abajo podría navegar con facilidad.

 

En busca de un nuevo campamento y algo de comida…

2 de abril del 2002

 

Por falta de espacio tendremos que bajar al nuevo campamento en dos grupos, el primero será el encargado de armar el nuevo campamento. Aprovechando que el bote baja hasta Rurrenabaque Carla hará algunas compras y enviara las muestras secas a La Paz.

 

 

 

Alejandro, Víctor, Honorio, Carla, Marcelino, Benito y Edwin, salieron temprano en el bote, tal como se había planificado a noche anterior. Cerca las diez y media de la mañana llegaron al área escogida en el Hondo y buscaron un lugar adecuado para instalar el nuevo campamento. Después de mucho buscar, finalmente se decidieron por un sitio ubicado en una terraza próxima al río con bosque ribereño sucesional, en contacto con una bonita playa arenosa.

 

 

 

Después de descargar los materiales que se quedarían, el bote continuó su viaje hacia Rurrenabaque.

 

El primer grupo se quedó y empezó con la limpieza del lugar para la instalación de las carpas personales y de trabajo, luego construyeron mesas, asientos, y la letrina, tratando de dejar todo listo para recibir al resto del grupo. Terminando esto trabajaron en una senda para unir el campamento con el camino hacia el rió Tuichi. Siguieron por la senda turística a modo de hacer un recorrido de reconocimiento, en el cual encontraron una numerosa manada de chanchos de tropa (Tayassu pecari) probablemente compuesta de varios centenares de individuos. Este hecho resultó a su parecer un tanto inaudito porque se encontraban en una zona bastante intervenida en la que prácticamente circulaban turistas de continuo llena de senderos abiertos por sus guías.

 

El grupo que viajó hasta Rurrenabaque llegó al pueblo cerca a las tres y media de la tarde. Carla envió inmediatamente, vía aérea hacia La Paz, todos los paquetes con plantas secas. Luego compró alimentos, kerosén y algunas otras cosas que hacían falta.

 

El grupo que permaneció en el campamento Arroyo Negro siguió trabajando en la terraza por detras del mismo, esta vez hacia el sur abriendo una pica, donde realizaron el transecto que llamaron “Lianas”. En este bosque había un mosaico de partes con árboles altos y sotobosque abierto, y algunos claros donde habían árboles caídos, cubiertos por lianas. Terminaron el transecto sin más novedad que la presencia de un grupo de aves graciosas que merodeaban su merienda mientras hacían el transecto, Daniel dijo que las llamaban “Jacamí”.

 

Nuestro ultimo día en Arroyo Negro…

3 de abril del 2002

 

Este es nuestro último día de trabajo en Arroyo Negro, Marcelino y Honorio llegaron con dificultad, varias veces tuvieron que jalar el bote. Las nubes anuncian lluvia en la serranía, ojalá llueva así sube el nivel de agua y podemos bajar fácilmente.

 

 

El bote regresa temprano desde Rurrenabaque hasta el lugar del nuevo campamento, donde dejan a Carla, Edwin, Benito, todos los materiales y comida comprados. Honorio y Marcelino prosiguen con rumbo al campamento Arroyo Negro para recoger al resto de la gente, lo hacen lentamente porque el nivel del río había bajado considerablemente. Aunque el bote no iba cargado fue necesario bajarse varias veces para jalarlo cuando se atascaba entre piedras y bancos de arena. A pesar de todo Marcelino y Honorio llegaron cerca a las cuatro de la tarde muy casados por el esfuerzo y el viaje, habían dejado el bote sobre el río Hondo (antes de la embocadura del Arroyo Negro), porque el bajo nivel de las aguas no permitía entrar por el arroyo.

 

Por la mañana el grupo del Arroyo Negro continuó trabajando cerca al campamento, esta vez en la terraza de un arroyo tributario del hondo al que llamamos “Serere” por la presencia de un grupo de “Pavas Serere” u “Hoatzines” (Ophistocomus hoatzin), aves consideradas primitivas y de aspecto exótico.

 

Todos Regresaron relativamente temprano al campamento para preparar el material para el traslado del siguiente día.

 

Hacia el Hondo navegando en un río de chocolate

4 de abril de 2002

 

Por suerte la lluvia de la noche subió el nivel del río, ahora este además de estar bastante alto ha tomado un fuerte color a chocolate, se siente raro navegar en el es como hacerlo en un río de chocolate que no podemos tomar.

 

 

 

En la noche del día anterior y la madrugada de este día se escucharon truenos en la serranía, esperábamos una lluvia torrencial, que nunca llegó. Cerca a las cuatro de la mañana escuchamos a Honorio y Marcelino corriendo y gritando para poner a buen recaudo el bote y cosas que habían dejado en la plataforma del puerto, el nivel de las aguas estaba subiendo rápidamente. En la madrugada nos dimos cuenta que el río había subido casi un metro y el bote ya se encontraba en el puerto del arroyo, facilitando así el traslado de todo el equipaje hasta el bote. Salimos cerca a las nueve de la mañana y bajamos sin ningún problema aproximadamente hora y media hasta el nuevo campamento.

 

El agua del río Hondo estaba bastante turbia, tan oscura y espesa como el chocolate. Como no íbamos a tener agua limpia para cocinar en el nuevo campamento decidimos parar en el Arroyo Esmeralda para aprovisionarnos de agua clara en todos los recipientes disponibles.

 

Una vez que llegamos al nuevo campamento bajamos todo el equipaje, armamos las carpas y mosquiteros y luego almorzamos. Por la tarde decidimos hacer una caminata siguiendo la senda turística que va del Hondo hacia el Tuichi, para escoger el lugar de donde instalaríamos la Parcela Permanente de Muestreo (PPM). Consideramos diferentes aspectos, como accesibilidad, tipo de bosque, proximidad a la senda, consultando principalmente a Benito el guarda-parque.

 

Una vez escogido el sitio, a aproximadamente un kilómetro del río sobre la senda, empezamos inmediatamente con la apertura de una brecha principal para la instalación de la parcela.

 

Por la tarde, cuando volvimos al campamento el río había bajado tanto que el bote se estaba quedando en la playa, así que Marcelino con ayuda de Francisco lo empujaron hacía adentro del río. En la noche prensamos algunas muestras colectadas durante la caminata de la tarde y planificamos como seria el trabajo en la PPM.

 

Comienza la instalación de la Parcela permanente de Muestreo (PPM)

5 de abril de 2002

 

Es nuestro primer día en el segundo campamento, hoy comenzamos la instalación de la Parcela Permamente de Muestreo (PPM).

 

 

Temprano por la mañana luego de tomar el desayuno y empaquetar las plantas secas todo el grupo salio hacia el sector elegido para instalar la PPM. Se formaron tres grupos de trabajo: el primero (Alejandro, Honorio, Marcelino, Daniel y Narel) continuaron con la apertura de la brecha principal de 500 m de largo, la cual se constituyó en la línea base para la instalación de la parcela. Este grupo marcó esta brecha o línea base con estacas y cinta de color cada 20 metros. El segundo grupo (Víctor, Francisco, Diego, Edwin), marcó uno de los lado de la PPM, cada 20 m sobre los 500 de largo total a dos metros al lado de la brecha principal marcaron puntos con estacas de PVC, pintadas en el extremo superior con pintura roja, y que se constituyeron en los límites de las subparcelas de 20 x 20 m. Para que las mediciones sean exactas usamos brújula y cinta métrica. A partir de estos puntos se tendieron, con la ayuda de brújulas, líneas perpendiculares a la línea base (Brecha) para demarcar las subparcelas, marcando las otras esquinas también con tubos de PVC pintados de rojo, de esta manera, se obtuvieron 25 subparcelas cuadradas de 20 x 20 metros, hasta llegar a completar la parcela de 20 x 500m, correspondiente a 25 subparcelas. Entre las estacas rojas, a los 10 m de distancia, se colocó un palo con una cinta de color azul para facilitar la orientación en el momento de realizar la evaluación de la PPM.

 

Una vez terminado el marcado de la primera subparcela, un tercer grupo (Renate, Benito y Tatiana) inició el trabajo de medición de los árboles presentes. Cada individuo con DAP igual o mayor a 10 cm fue medido y marcado con una placa de aluminio numerada correlativamente y sujeta por un clavo de aluminio al tronco del árbol. Para este propósito nos ayudamos de una vara en la que se marcaron las medidas correspondientes a 1.3 metros, la cual se utilizó como referencia para medir el DAP y otra a 1.5 metros de altura para referenciar el lugar donde se clavarían las placas, con la finalidad de uniformizar las mediciones y el colocado de las placas en todos los árboles muestreados.

 

Los datos se tomaron en planillas ya preparadas donde se anotaron el DAP, altura total y altura de fuste de los individuos, así como su ubicación en cada subparcela mediante la toma de coordenadas (XY), además se evaluaron tres variables forestales: Indice luminosisdad de la corona de Dawkins, Forma de la Corona y el Grado de infestación de lianas. Al igual que en los transectos realizamos colectas de casi todos los árboles para su posterior identificación.

 

En la noche pasó un grupo de turistas con sus guías por nuestro campamento, se quedaron un momento a conversar y luego continuaron con su caminata nocturna en busca animales.

 

Trabajando en la PPM

6 al 8 de abril de 2002

 

Durante tres días trabajamos tomando los datos de las PPM, al finalizar el trabajo teníamos 525 individuos plaqueados y cerca a 200 colecciones botánicas. Hicimos un buen trabajo!!!!

 

Durante tres días trabajamos en la PPM, para facilitar el trabajo dividimos a la gente en dos grupos, el primero (Alfredo, Francisco, Tatiana y Diego) iba por delante midiendo y plaqueando los árboles presentes en cada subparcela, los datos eran dictados a Carla, la encargada de anotarlo todo en las planillas; el segundo grupo (Renate, Narel, Honorio) iba buscando los individuos plaqueteados correlativamente tratando de identificarlos y bajando muestras de los individuos que estaban fértiles y cuya identificación era dudosa o desconocida. Un tercer grupo (Alejandro, Victor, Marcelino, Edwin y Benito) estaba conformado por la gente subía a los árboles mas altos o para coleccionarlos solamente con el pico de loro (tijera telescópica).

 

En una de las trepadas, Víctor no se percató de la presencia de un hormiguero que pendía sobre su cabeza y le dio de lleno, cubriéndose inmediatamente de hormigas furiosas que empezaron a morderle, desde abajo se podían oír sus gritos pero no podíamos hacer mucho. Afortunadamente se serenó un poco y bajó rápidamente del árbol para quitarse las hormigas. Situaciones como estas ya han provocado en otros casos, caídas con lesiones de consideración, esta vez tuvimos suerte.

 

Como todo los días, las colectas fueron puestas entre papel periódico, prensadas, secadas y el al día siguiente empaquetadas.

 

Durante todo este tiempo tuvimos bastante suerte con el tiempo. En las noches escuchábamos los truenos y veíamos los rayos que caían en la Serranía, pero donde estábamos nosotros no llegó a llover. El río bajaba su nivel y el agua se iba aclarando cada vez más.

 

Nuevamente a los transectos…

9 de abril de 2002

 

Para no perder la costumbre y complementar la información obtenida en la PPM decidimos realizar algunos transectos próximos a la PPM.

 

 

Hoy era cumpleaños de don Daniel, uno de los guías, así que todos antes de irnos a trabajar le cantamos el “Feliz Cumpleaños”, Y le hicimos algunos regalitos muy valiosos para él (una cajetilla de cigarrillos).

 

Un grupo (Narel, Alejandro y Diego,) se dedicó a completar algunos datos generales en la PPM, que iban a servir a Diego para su trabajo de tesis. También tomaron muestras de suelo.

 

Los otros divididos en dos grupos realizaron dos transectos al lado de la PPM, para pode contar datos del sotobosque que apoyen la información de la PPM. Se decidió esto como resultado de discusiones sobre las posibilidades de poder medir en el futuro el desarrollo de los individuos presentes en la PPM. No la queríamos perturbar todavía más con colectas y mediciones de la regeneración.

 

Al finallizar la tarde, cuando llegamos al campamento, vimos a un grupo de turistas que nos había visitado la noche anterior haciendo dos “callapos” o balsas de troncos de balsa (Ochroma pyramidale), que habían cortado de la orilla, para bajar el río y así hacer más atractiva la “aventura”. Esto es parte del paquete que ofertan las agencias de “eco-turismo”, aunque obviamente la tumba de árboles vivos esta prohibida dentro del Parque.

 

En la noche después de cenar, Renata encontró un hermoso escorpión que caminaba entre la cocina y las carpas. Estos artrópodos son frecuentes en sitios con sustratos arenosos como en el que nos encontrábamos, por lo que conviene andar todo el tiempo adecuadamente calzados, para evitar sus dolorosas picaduras.

 

Trabajando en la Loma…

10 de abril de 2002

 

Un día más de trabajo con transectos, todo ellos en una loma sobre la senda que une los ríos Hondo y Tuichi.

 

Hoy el grupo de dividió en tres, trabajamos sobre la senda que iba al río Tuichi y realizamos tres transectos que imaginativamente denominamos: “Pie Loma”, “Loma” y “Cima Mapajo”, todo ubicado en una zona donde el terreno se empinaba o subía ligeramente, más adelante de la PPM.

 

Esa tarde como la mayoría del tiempo se escuchaban los gritos de un “manechi” ( Alouatta sara), que es un mono de color rojizo, y según los guías cuando éste grita es un indicador de que lloverá.

 

La noche estuvo hecha para prensar, comer y darse un delicioso baño, mañana nos esperaba el último día de trabajo.

 

Ultimo día de trabajo…

11 de abril de 2002

 

Hoy realizamos nuestros últimos 2 transectos, con ellos tenemos un total de 1.8 ha inventariadas para el sector del Hondo además de la PPM. Prensamos nuestras ultimas muestras, es increíble tenemos como 1100 muestras colectadas...una vez mas lo hicimos!!!!!

 

 

Hoy es nuestro ultimo día de trabajo, mañana partiremos rumbo a Rurrenabaque. Una vez mas formamos tres grupos de trabajo, dos de ellos trabajaron cerca al campamento en un transecto que denominaron “Ribera” en una especie de paleocauce ocupado por un bosque con árboles poco densos y algunos muy altos de hasta 40 m.

 

El otro grupo conformado por Alfredo, Víctor, Tatiana y Daniel fue a terminar lo que les quedo pendiente del día anterior y a realizar colecciones generales siguiendo por la senda hacia el río Tuichi.

 

A su retorno al final de la tarde y ya cerca del campamento, Alfredo decidió quedarse solo para bajar ramas de un enorme ejemplar de “Bibosi” (Ficus sp.), de aproximadamente 40 m. de alto, que se encontraba con frutos, como el árbol era grueso decidió usar otro árbol para trepar, escogió un árbol de “Ajo-ajo” (nombre merecido porque este árbol apesta a ajo) y después de batallar con el olor y las hormigas, dejar olvidada la pita, subir y bajar nuevamente, al fin logro colectarlo. El famoso árbol resultó ser Ficus boliviana, una especie descrita no hace mucho de una localidad mas o menos próxima. Sus frutos son bastante llamativos porque se encuentran ornamentados por costillas y granulosidades

 

Por la tarde todo trabajamos acomodando y empaquetando el material que serian transportados con el primer grupo la mañana siguiente.

 

Todos a Rurre!!!

12 de abril de 2002

 

Nuevamente la lluvia nos favoreció, el nivel del rió subió y pudimos llegar si ningún contratiempo a Rurrenabaque.

 

 

Casi toda la noche llovió en la serranía, lo cual nos benefició porque hizo que las aguas de río subieran y consecuentemente facilitara el viaje en bote.

 

Nos levantamos muy temprano para subir las cosas al bote. A las ocho salió el primer grupo con destino a Rurrenabaque, el grupo estaba compuesto por Renate, Narel, Carla, Tatiana, Marcelino, Benito y Edwin.

 

El resto del grupo se quedo a realizar colecciones generales en la orilla del río y algunas sobre la senda. Por la tarde encontraron a la única serpiente que vimos en todo el viaje (FOTO)

 

El bote tenía que regresar al atardecer para partir nuevamente al día siguiente con el resto del personal, pero como el viaje fue más rápido de lo pensado, decidieron regresar esa misma tarde.

 

El segundo grupo llegó a Rurrenabaque cerca las seis y media de la tarde, un viaje muy tranquilo con un atardece espectacular. En el trayecto de regreso nos cruzamos con varios grupos de turistas que iban hacia el río Hondo y otros que bajaban en balsas haciendo “Callapo-rafting”.

 

Con todo el equipaje en el hotel, limpios y con hambre todos nos fuimos a cenar, no sin antes armar la secadora para secar muestras que teníamos frescas aún. Todos disfrutamos de una muy rica cena a orillas del rio beni.

 

Como Rurrenabaque no es un pueblo muy grande nos encontramos de casualidad con Manuel Macía, botánico del Real Jardín Botánico de Madrid que también trabaja en la zona, acompañado por la directora del Real Jardín, un briólogo español y unos reporteros de la televisión española, que regresaban de una expedición al Parque (http:// www.expedicionmadidi.com).

 

Disfrutando del calor de Rurrenabaque

13 de abril de 2002

 

Organizamos el material que deberíamos dejar en Rurrnabaque y que llevaríamos a La Paz. Secamos las últimas muestras colectadas y por la noche disfrutamos de una deliciosa cena con todo el grupo.

 

Separamos el material que volvería con nosotros a la ciudad de La Paz del que se quedaría en Rurrenabaque, limpiamos las cosas y luego de hacer un inventario detallado empaquetamos todo el material.

 

En la tarde Renate, Narel y Alfredo se reunieron con el director del parque para informar sobre el trabajo que realizamos en el campo y para coordinar futuras incursiones al mismo.

 

En la noche organizamos una cena para todo el grupo completo con los que trabajamos por espacio de 25 días en el parque, la cena estuvo deliciosa, y el ambiente muy ameno durante el cual recordamos algunas anécdotas que nos sucedieron. Luego llegó la ingrata hora de la despedida no sin antes intercambiar direcciones entre todos.

 

Volviendo a casa...

14 de abril de 2002

 

El vuelo salio retrasado, pero llegamos sin novedad a a La Paz. Después de casi 30 días estabamos nuevamente en casa.

 

 

En la mañana guardamos parte del equipo que se utilizará en la próxima entrada, en los depósitos del albergue “Chalalán” (http://www.adventure-life.com/bolivia/chalalan_lodge.html).

 

 

Al medio día salió el micro que trasladaba a todos los pasajeros al aeropuerto; depositamos nuestros equipajes indicándoles que tengan mucho cuidado en el acomodado. A la una de la tarde despegó el avión que nos llevaría a La Paz, el viaje duro 1 hora y 5 minutos exactamente.

 

 

Copyright © Missouri Botanical Garden